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Psicología

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Clínica

 

Hola Raúl,

 

Entiendo que la situación que estás viviendo es muy difícil, abrumadora y resulta complicado transmitírsela a tu hija. Antes que nada, creo que debes ser consciente de que la noticia le afectará, le dolerá y le llevará un tiempo asimilarla. La forma en que su madre y tú actúen entre vosotros y con ella, será determinante en cómo se sentirá, en lo que interpretará de los hechos y en cómo afrontará las consecuencias de la separación.

En la descripción que haces en tu consulta no especificas si tienes más hijos, pero entiendo que solo tenéis la niña de 4 años. El que ella tenga acondroplasia no la hace diferente a otro niño. Ante esta situación en la que se separan sus padres necesita, como todos, saber qué es lo que ocurre, por qué y qué consecuencias tendrá par ella y la familia.

 

A continuación, detallaré algunas pautas que pueden resultarte útiles:

 

·         Explicarle con detalle la situación: qué significa la separación (por ejemplo, “tus papis ya no vivirán juntos, es mejor que cada uno viva en una casa”, etc.), qué consecuencias va a tener para la familia (por ejemplo, “cada uno va a vivir en un lugar, ya no estaremos juntos en la hora del desayuno”, etc.), cómo será su rutina en adelante y qué cambios tendrá que asimilar (por ejemplo, con quién vivirá, quién la llevará al cole, quién la acompañará a realizar sus actividades, etc.).

La niña, por la edad que tiene, no puede interpretar la realidad de la misma forma que lo hacen los adultos, por eso es sumamente importante explicarle la situación de forma clara, sencilla, con ejemplos específicos; de esta forma le ayudamos a comprender y a aumentar su sensación de control sobre los cambios que tiene que afrontar.

 

·         Es aconsejable que los dos progenitores le informen de la separación, ya que  así será más fácil que perciba que es una decisión de mutuo acuerdo. Además, al estar los dos presentes podréis brindarle apoyo, calmar la ansiedad, miedo, y así aumentar su sensación de seguridad.

 

·         Explicarle una y mil veces que NO ES SU CULPA. La separación no tiene nada que ver con ella, es un cambio en la relación entre sus padres, NO es un cambio entre sus padres y ella, NO implica un cambio en el amor que sienten por ella, sus padres NO están peleando por ella, etc. Es importante repetir este mensaje tantas veces como sea necesario, pues se debe evitar que la niña se culpabilice de la separación (por que se ha portado mal, porque tiene problemas, porque no hace caso, etc.) Mamá y papá nunca dejarán de quererla, siempre serán sus padres y la acompañarán a lo largo de toda la vida.

 

·         Explicarle la situación tantas veces como sea necesario. La niña necesitará tiempo para comprender la  magnitud de los cambios, y conforme los vaya experimentando, irá asimilando las consecuencias de la “separación”. Esto dará pie para que pregunte nuevamente aspectos que no tenía del todo claros...así que es necesario darle la oportunidad que haga todas las preguntas que quiera.

 

·         No mentirle ni fomentar falsas expectativas, por ejemplo sobre la posibilidad de una futura reconciliación.

 

·         No hablar mal del otro progenitor y evitar que los niños estén en medio de conflictos.

 

·         Ser atentos y considerados con sus necesidades, debemos ser tolerantes y comprensivos ante los signos de ansiedad, nerviosismo,  miedo, etc., apoyarla y darle mucha contención. Si la niña percibe que sus padres están tranquilos y “unidos” en la decisión, recuperará más fácilmente su estado de ánimo.

 

·         No dejar de compartir momentos EN FAMILIA. Uno de los aspectos que más les cuesta a los niños es tener relaciones divididas con sus padres y que a partir de la separación, la familia deja de pasar tiempo juntos. Esto no es recomendable para ninguna familia, ya que los lazos se mantienen a través del contacto, el cariño y el conocimiento de cada uno de los integrantes.

 

Por último, te aconsejo que informes a la maestra de la separación. Es posible que la niña muestre cambios en  el carácter o en su comportamiento como consecuencia del malestar emocional, confusión, etc., y en ese caso la maestra debe ser comprensiva e igualmente una figura de apoyo para ella.

 

Raúl, espero que estos consejos te ayuden, y que podáis priorizar el bienestar de la niña y su familia por sobre todas las cosas.

 

Recibe un cordial saludo,

 

Silvana González Breme

Psicóloga col. 18009


Silvana González Breme Mi�rcoles, 22 de Mayo del 2013 16:10

¡Hola Ramón!

Antes que nada quería felicitarte por haber dado el difícil paso de buscar ayuda y confiar en que pueden ofrecértela. Esperamos poder ayudarte.

En base a lo que comentas te daré mi opinión, pero tienes que tomar con mucho cuidado mis palabras, pues con tan poca información entenderás que pueda equivocarme. Aún así voy a escribir lo que pienso, ya que quizás pueda ayudarte a comprender lo que te ocurre.

En tu consulta comentabas que tienes miedo a enfrentarte a la gente que no conoces, incluso a interaccionar con un vecino (alguien un poco más conocido para ti), es decir que exceptuando a tu familia, eres incapaz de relacionarte con otras personas. Voy a escribir lo anterior de la manera correcta: PIENSAS QUE ERES INCAPAZ DE INTERACTUAR CON LAS PERSONAS Y POR ESO SIENTES MIEDO A SOMETERTE A ESA SITUACIÓN, Y LA MEJOR MANERA QUE HAS ENCONTRADO PARA EVITAR EL MIEDO AL FRACASO ES HUIR/ESCAPAR, YA QUE CREES QUE NO TIENES RECURSOS PARA AFRONTAR LA SITUACIÓN.

Desde luego, la situación no es tan simple, ya que el motivo por el cual te sientes incapacitado frente a las personas puede ser complejo. por ejemplo, es posible que existan en tu mente creencias erróneas acerca de quién eres, cómo eres,  qué puedes conseguir, cuáles son tus posibilidades en la vida, qué ven los demás en ti, qué esperan de ti y cómo van a juzgarte por ser como eres, entre otras cosas. Me gustaría que reflexionaras sobre ti mismo y te respondieras con total sinceridad qué piensas y qué sientes acerca de las cuestiones que acabo de plantearte. Ramón, no se trata de buscar culpables: la sociedad, la familia, los amigos, uno mismo… eso sí que no sirve para nada, no resuelve nada. Lo que necesitas es saber cuál es el origen de tu miedo y trabajar para desmontarlo. LOS MIEDOS PUEDEN SUPERARSE y ¡TÚ TAMBIÉN PUEDES HACERLO!

A partir de estas reflexiones y a pesar de que no soy partidaria de las etiquetas diagnósticas, me aventuraré a decirte que es posible que sufras de una fobia social:

La fobia social se define como un temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso. La exposición a las situaciones sociales temidas provoca casi invariablemente una respuesta inmediata de ansiedad, que puede tomar la forma de una crisis de angustia situacional o más o menos relacionada con una situación. Dichas situaciones sociales o actuaciones en público temidas se evitan o bien se experimentan con ansiedad o malestar intensos. Los comportamientos de evitación, la anticipación ansiosa, o el malestar que aparece en la(s) situación(es) social(es) o actuación(es) en público temida(s) interfieren acusadamente con la rutina normal del individuo, con sus relaciones laborales (o académicas) o sociales, o bien producen un malestar clínicamente significativo.

Te describo las características de la fobia social por si puedes sentirte identificado en lo que a ti te sucede. Con las pinceladas que tengo acerca de tu situación yo pensaría que ese miedo abrumador que sientes al exponerte a los demás hace que los evites y que incluso te haya llevado a las crisis de pánico que comentabas. Por otro lado es necesario conocer el origen de ese miedo que, como te comentaba antes, puede deberse a múltiples factores (baja autoestima, ansiedad, malas experiencias del pasado, falta de habilidades sociales, etc.)

Te contaré algunas cosas acerca del ataque de pánico: es una reacción del organismo ante una situación de crisis, de miedo extremo, que se caracteriza por algunos de estos síntomas: palpitaciones, elevación de la frecuencia cardíaca, sudoración, temblores, sensación de ahogo o falta de aliento, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad, mareo, miedo a perder el control o a perder la razón, miedo a morir, etc.

El ataque de pánico se alimenta de tu miedo (incluso de tu miedo a volver a tenerlo) y por ello la situación se vuelve un círculo vicioso. Te sientes completamente controlado por el pánico y la preocupación por intentar evitar otra crisis ocupa gran parte de tu tiempo. Posiblemente una de las razones que refuerza tu tendencia a huir de las personas es evitar sufrir otra crisis de pánico por el intenso miedo que te provocan las situaciones sociales.

Lo importante no es evitar el miedo, sino afrontarlo. Huir de la situación de miedo confirma el hecho de sentirte incapacitado. Por eso anímate a afrontar la situación temida, te aseguro que el miedo pasa, la crisis de pánico pasa. De cualquier forma, es fundamental que la exposición a las situaciones temidas se haga de forma gradual y controlada, aumentando progresivamente la dificultad de las situaciones a las que te enfrentas. No hagas esto tú sólo, no te lo recomiendo, pues por el miedo que sientes es probable que no puedas controlar algunos elementos  importantes para el éxito del tratamiento.

Te recomiendo que acudas a un psicólogo/a, que te ayude a tratar el origen de este problema y a superar tu miedo a relacionarte con las personas. 

Las ideas que aquí te dejo, tienen la intención de ayudarte a encontrar una puerta de salida, a modo de una punta de hilo…ahora te toca a ti tirar del ovillo. Busca a un buen profesional, y anímate a cambiar de actitud.  Lo que está en juego ES LA POSIBILIDAD DE QUE TENGAS UNA VIDA PLENA, PUEDES SUPERAR ESTO.

Espero que consigas tus objetivos. ¡Ánimos!

Un cordial saludo,

Silvana González Breme,
Psicóloga col. 18009

 


Silvana González Breme Mi�rcoles, 20 de Marzo del 2013 12:19

Hola Aurelia,

Comentas que la niña tiene 4 años, y cuándo sería adecuado comentarle la condición de su hermana.

Tú debes saber muy bien lo listos que son los niños ya desde pequeños, se enteran de todo, preguntan por todo y aunque a su manera, ya tienen “teorías” de cómo son las cosas que le rodean. A esta edad tienen necesidad de explorar el mundo, las personas, las cosas… su curiosidad aumenta, hacen preguntas por todo aquello que les interesa, etc.

Con todo esto, no es difícil que la niña note que “algo pasa” con su hermanita, porque oiga alguna conversación, o alguien pregunte delante de ella algo sobre su condición, o por sus características físicas, etc., además de que con el tiempo notará que su hermana es físicamente diferente a otros niños de su edad.

Por estos motivos te aconsejo que ya comiences a explicarle paulatinamente que hermana tiene acondroplasia. Siempre es preferible que conozca la situación de primera mano por su familia, ya  que así podréis manejar la forma en la que se entere y el impacto que esto le provoque.

La idea es empezar poco a poco y que el proceso sea lo más natural posible; la niña tiene que conocer la situación pero no debe tomarlo como un problema, o algo malo, por eso se debe tener mucho cuidado en la forma de  decirlo. Con el tiempo, cuando vaya asimilando la idea, te irá haciendo más preguntas y debes estar siempre dispuesta a tomarte el tiempo que sea necesario para hablar con ella. Utiliza palabras que ella pueda entender; es mejor comenzar con explicaciones simples sin ahondar mucho en cuestiones que ella quizás no entienda todavía (excepto si te pide más información)

Pensando en la pequeña  que tiene acondroplasia, hay que cuidar que la mayor nunca la trate como alguien débil, frágil, con limitaciones o menos posibilidades (más allá de las necesidades diferentes que tenga la niña por tener acondroplasia). Este punto es difícil, pero es muy importante, ya que la pequeña creará una imagen de sí misma en función de la imagen que vosotros (la familia nuclear) tengáis de ella; se comparará con su hermana y si es tratada como más débil, entonces creerá que lo es. Es fundamental la forma en la que los padres piensan sobre su hija con acondroplasia, ya que esto determinará el trato y las relaciones dentro del seno familiar. No podemos olvidar que la familia es el soporte básico de referencia para los hijos a lo largo de su proceso de crecimiento y socialización.

Espero haberte ayudado Aurelia, estoy a tu disposición para cualquier otra consulta que quieras hacer.

Un saludo,

Silvana González Breme
Psicóloga col. 18009

 


Silvana González Breme Martes, 19 de Marzo del 2013 16:12

Hola David,

Gracias por ponerte en contacto con el consultorio para aclarar tus dudas. Quería felicitarlos a ti y a otros padres que son proactivos en la búsqueda de recursos para apoyar y ayudar a sus hijos/as.

Ahora centrándome específicamente en tu consulta, intentaré transmitirte algunos pensamientos importantes.

El momento evolutivo por el que está pasando tu hijo, es fundamental para su desarrollo. Entre los 7 y 8 años los niños/as están en plena formación de su personalidad y dependiendo de cómo vaya este proceso, pueden darse situaciones de diferente índole…a continuación, me voy a explicar mejor.

En estas edades, a través del contexto que brinda la escuela, los niños/as desarrollan su propia vida social, generan vínculos ajenos a la familia, y estas relaciones que establecen fuera del hogar adquieren mucha importancia. Digamos, que se despierta en ellos/as la necesidad de tener amigos y de estar integrados en un grupo de pertenencia (aunque ese grupo sólo tenga un compañero/a además de él/ella mismo/a)

En este momento de su desarrollo, el niño/a está en camino de aceptarse a sí mismo/a, de formar un concepto de quién es y cómo es. Del resultado de la autoimagen que crea dependerá la estima que se tenga a sí mismo/a. Su autoimagen está influenciada por lo que digan los demás de él/ella, sobre todo por las evaluaciones de las personas más importantes de su entorno (PADRES, MAESTROS, COMPAÑEROS, AMIGOS) A estas edades, lo que piensan los demás es muy importante, y hace que ellos/as cambien su conducta en función de ello.

Un niño/a que tenga baja autoestima puede volverse retraído/a, apocado/a, inseguro/a…y en compensación buscará siempre apoyo y aprobación en su entorno.

Entonces así queda más clara la idea de que lo que el niño/a siente respecto de sí mismo/a afecta a su manera de actuar en clase. El niño/a debe sentirse competente en el manejo de sí mismo y del entorno, y por ello, mucho pueden hacer los padres y maestros.

Algunas claves para favorecer la autoimagen y autoconcepto de los/las niños/as, podrían ser las siguientes:

·        - Actuar amablemente con el/la niño/a, razonar con él/ella las cosas, sin imponer nuestra voluntad.

·        - Valorar su propia personalidad.

·        - Resaltar sus cualidades y conductas positivas y nunca hablar de las negativas de forma despectiva o irónica, sino de forma constructiva en un ambiente de confianza.

·        - Valorar positivamente sus tareas escolares y toda iniciativa de trabajo escolar.

·        - No exigir más de lo que él/ella pueda dar; las dificultades de las tareas tienen que ser progresivas y motivadoras.

·        - Valorar no sólo el RESULTADO de sus tareas (algunas veces éste no será satisfactorio), sino también el ESFUERZO invertido.

·        - Desarrollar la autonomía de niño/a, tanto en lo que respecta al colegio como en el funcionamiento del hogar (confiarle pequeñas tareas domésticas que resuelva de una forma satisfactoria y reforzarlo/a)

·        - Mantener una motivación constante por el trabajo, mostrándose el adulto atento y considerado con sus resultados.

·        - En clase, se debe favorecer dinámicas grupales, conductas de compañerismo y respeto. Se puede estipular la realización de trabajos por parejas o grupos pequeños, en actividades que se le den bien al niño/a, de forma que el resto de compañeros/as puedan crear una imagen competente de él/ella.

Además de éstas y otras pautas que puedan adoptarse en casos específicos, te recomendaría que tu hijo realizara alguna actividad fuera de lo escolar. Tendría que ser esencialmente algo que le guste, y que permita desarrollar su vida social, formar nuevos grupos de amigos (además de los de la escuela) y relacionarse con la gente “nueva”, sin el amparo de la familia. Se debe ser cuidadoso en este paso, ya que debemos evitar un “retroceso” o una complicación de su estado por malas decisiones (actividad no grata, grupo no adecuado o sensible a sus necesidades, imposibilidad de continuar con el desarrollo de la actividad por causas múltiples, etc.)

Hay mucho por hacer y los resultados no son mágicos e inmediatos, pero teniendo una idea clara de lo que se quiere lograr y cómo hacerlo, combinado con amor, respeto y paciencia, se pueden conseguir los objetivos.

No me quiero olvidar de algo sumamente decisivo, que es la colaboración de la maestra/o de tu hijo en este proceso. Habla con ella/él, hazla/o tu aliada/o en trabajar las mismas pautas.

Espero que todo vaya bien!

Un saludo cordial,

Silvana González Breme
Psicóloga col. 18009


Silvana González Breme Lunes, 11 de Febrero del 2013 23:15

Estimada amiga,

La  consulta que haces es muy oportuna. Y lo es, porque es una pregunta habitual de los padres en los consultorios de psicología, tanto sea de niños con o sin acondroplasia. Lo que comentemos aquí, puede que les sirva también a otros.

Por alguna razón, que no viene al caso, hay una tendencia cada vez más frecuente de atribuir las dificultades de atención que puede tener un/a niño/a en el colegio al Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o sin Hiperactividad (TDA). Es cierto que en la actualidad se conoce más acerca de estos trastornos y existen más profesionales capacitados para diagnosticarlos. Sin embargo, en una buena proporción de casos, los problemas de atención no son atribuibles al TDAH u otras variantes.

Los síntomas que generalmente hacen encender las alarmas en padres y educadores son niños olvidadizos, que se distraen con facilidad, se dispersan, son desorganizados, suelen tener un rendimiento académico por debajo de su capacidad o del esfuerzo que invierten, etc. Sin embrago, este no es criterio suficiente para diagnosticar un TDAH, dado que existen otros motivos por los que un niño puede mostrar estos síntomas.

Si desde la escuela, los maestros alertan sobre problemas de concentración, es necesario actuar. Nunca hay que desestimar la opinión e intervención de los educadores de los niños, pues pasan muchas horas con ellos y son una fuente de información inestimable. Pero se debe tratar el tema del trastorno de atención con mucho cuidado. Éste diagnóstico no puede ser un cajón de sastre en el que acaben todos los niños que se distraen y tienen dificultades de rendimiento. La forma de evitar esta situación, cada vez más habitual, es realizar una buena evaluación del niño para contrastar la opinión de los maestros, si se sospecha de un posible trastorno.

En el caso de niños con acondroplasia, posiblemente haya otras razones que justifiquen los problemas de atención. Desde la UNED, estamos investigando sobre esta cuestión. Por este motivo, se debe ser muy cuidadoso.

El proceso de evaluación es sumamente complejo y delicado, no se trata sólo de “pasar unas pruebas o unos tests”. Se debe realizar una evaluación exhaustiva del niño, contando además con información de diferentes fuentes (padres, maestros) y de diferentes ámbitos (médico, psicológico, educativo, etc.). Si el resultado de este proceso es un diagnóstico de TDAH, posiblemente se indique una medicación combinada con un tratamiento cognitivo-conductual. Si el resultado es negativo, igualmente es necesario intervenir, ya que es posible que detrás del comportamiento del niño haya alguna circunstancia que necesite tratarse, así como también sea conveniente instaurar en el niño otra forma de gestionar las relaciones sociales, el estudio, y la autorregulación de su conducta.

Por este motivo yo te recomiendo que te informes sobre profesionales bien formados en TDAH y pongas tu caso en sus manos. Es importante saber cuanto antes un diagnóstico, ya que si es negativo se deberá interpretar la circunstancia de tu hijo desde otra perspectiva.

Si tienes cualquier duda, estamos a tu disposición.

Un saludo cordial,

Silvana González Breme
Psicóloga col. Nº 18009


Silvana González Breme Lunes, 04 de Febrero del 2013 19:41

Querida Carmen, Podríamos decir que la edad que tiene ahora tu hijo viene a ser, más o menos, la edad límite en que los niños con acondroplasia dejan atrás “la llevadera infancia” y “se dan de bruces” (es así, lo digo con todo el cariño) con su particularidad. A esta edad, la condición física de la acondroplasia ya se manifiesta en unas diferencias evidentes y marcadas para el niño mismo pero, también, para los otros niños. No podemos olvidar que ningún niño sabe nada de la acondroplasia, si nadie les ha explicado lo diferentes que podemos ser los seres humanos, ni les han enseñado a respetar esas diferencias. Lo desconocido inspira conductas de defensa (escape, ataque o agresión). Los niños son muy instintivos y reaccionan sin valorar. Es tarea de los adultos educar en valores y comportamientos. Es importantísimo empezar cuanto antes a hablar de la acondroplasia en el hogar. Poco a poco, momento a momento, situación a situación, día a día … el niño/a con acondroplasia podrá llegar a entender y reconocer su circunstancia como “ser diferente en la normalidad”. Sólo así podrá sentir que pertenece a su grupo de iguales: sus compañeros. Es en el núcleo familiar donde tu hijo encontrará la fuerza y seguridad necesaria para ir aprendiendo a vivir, a afrontar frustraciones y a resolver conflictos. A fin de cuentas, la vida es eso; y tendrá que aprender a transitar por ese camino por más escollos que vaya encontrando, que, lamentablemente, van a ser muchos. La seguridad que ofrece el vínculo paterno-filial, un buen autoconcepto y la confianza en sí mismo de vuestro hijo, se ha de ir construyendo y fortaleciendo fundamentalmente en el núcleo familiar (bajo vuestro control) para que pueda complementarse adecuadamente (¡ojalá fuera idealmente!) en el ámbito externo de la escuela y la educación (no está bajo vuestro control). A partir de ahora y por muchos años, el contexto escolar y educativo será el ámbito de experiencia vital más importante para tu hijo y por lo tanto, también el más importante para los padres. Te recomiendo que visites la sección de EDUCACIÓN de la Fundación Alpe, donde encontrarás respuestas a muchas cuestiones, orientación educativa y referentes de actuación que te ayudarán a ir afrontando y resolviendo situaciones que en algunos momentos pueden llegar a ser difíciles de gestionar. Cordialmente, Marisa Ricart Yll


Silvana González Breme Lunes, 04 de Febrero del 2013 14:29

Hola Rosamaría,

Primero que nada quiero transmitirte calma. Esto que explicas suele ser un comentario habitual entre padres, maestros, etc. Cuando hay niños juntos siempre hay algunos que imponen, que son los líderes del grupo, y el resto responden a ellos de cierta manera. Es una cuestión de personalidad y del funcionamiento de los grupos humanos.

Entiendo que esto puede ser un problema cuando hablamos de niños, con la posibilidad de que se metan en “líos” y acaben haciendo cosas que no quieren o surja el miedo de que “no tengan personalidad”. Normalmente el parámetro que dispara las alarmas es la frecuencia con la que se da esta conducta y sus repercusiones.

A través de unas breves líneas se hace difícil conocer a tu hija, su forma de ser, y mucho más la razón de su conducta, por ello lo que te voy a decir son sólo suposiciones. En base a que comentas esta situación como habitual y que la maestra llama reiteradamente la atención, creo que hay que profundizar en la conducta de la niña y sus motivos.

Cabe la posibilidad de que la niña tenga un problema de autoestima y necesite la aprobación de sus pares, sentirse integrada, tenida en cuenta por su grupo de referencia. Cuando por dinámica general un niño no logra llamar la atención de los otros, no se siente “incluido”, o valorado, tiene dos opciones: o se separa de ese grupo, o asume un papel secundario en él acatando el mando para ganar su permanencia y obtener aprobación. 

Los motivos de por qué ocurre esto, pueden ser múltiples: quizás la niña no sepa relacionarse de una forma efectiva, tenga baja autoestima, o se haya sentido rechazada y quiera evitarlo,  o se sienta inferior a los otros niños, o una combinación de varias de estas opciones. Éstas son sólo suposiciones y por ello el primer paso consiste en averiguar por qué mantiene este tipo de comportamiento, qué beneficios le reporta y qué perjuicios consigue evitar.

Si la situación está saliendo de la normalidad, te recomiendo que consultes con un psicólogo que ayude a identificar el origen de la conducta de la niña, y trate las secuelas emocionales y cognitivas que puedan sustentar esta dinámica.

De todas formas es conveniente que mantengas una comunicación fluida con la maestra, si ella  te apoya puede hacer mucho para revertir la situación, darle “un lugar” a tu niña en el aula y reforzar otro tipo de conductas más adecuadas. Siempre se necesita de la colaboración entre padres y maestros para educar a los niños.

Espero que estas líneas te sean de ayuda.

Recibe un cordial saludo,

Silvana González Breme


Silvana González Breme Martes, 08 de Enero del 2013 16:18

Hola Verónica,

Por lo que comentas, entiendo que el único momento en que la niña se muestra sumisa, callada, retraída… es en el entorno escolar, en otros contextos y con otras personas (en casa, con amigos, salidas a lugares públicos, etc.) no se da este comportamiento. Si esto es así, es posible que la niña esté pasando una situación conflictiva en el colegio, puede ser tanto con maestros como con sus compañeros. La mayoría de los niños cuando se sienten rechazados, amenazados, apartados, desvalorizados, etc., de forma continua, reaccionan con conductas de retraimiento y evitación; es una conducta defensiva que despliegan para minimizar las consecuencias negativas de eso que están viviendo.

Es posible que la niña en un principio haya intentado cambiar su comportamiento para recibir aprobación, y si esto no le ha funcionado, una y otra vez, ha optado por permanecer en un estado de indefensión.

Yo no sé qué emoción y pensamientos se esconden detrás de la actitud de tu niña, pero está claro que algo está pasando y tienes que saber qué es. Tampoco sé cuánto tiempo hace que se está dando esta situación, pero creo que hay que actuar ya. Lo primero es que muy tranquilamente y en una ambiente de plena confianza hables con tu hija, a ver si ella te cuenta qué pasa…pregúntale “como quien no quiere la cosa” por sus amiguitas, compañeros, maestros…etc., tú verás su reacción y comentarios. Por otro lado, es necesario que hables con la maestra, ella debe saber cómo es la niña fuera del colegio y qué comportamientos no son habituales. Seguro la psicopedagoga o psicóloga del colegio puede ayudar.

La maestra es una figura clave, no te la pongas en contra, sino todo lo contrario, es tu aliada para superar el problema, reforzando positivamente las conductas positivas y socializadoras de la niña.

Si lo crees conveniente, puedes consultar a un profesional, un buen psicólogo que les ayude personalmente a superar esta situación.

Espero haberte ayudado.

Un cordial saludo,

Silvana González Breme


Silvana González Breme Viernes, 04 de Enero del 2013 23:21

Hola Ángeles,

Antes que nada quería pedirte disculpas por la tardanza en responder. Al parecer hubo un problema informático y tu consulta aparece ahora. Aún así, quizás pueda ayudarte en algo contestando a tus dudas.

Entiendo que la situación que comentas es dolorosa y delicada. Como madre es difícil ver a un hijo/a en situaciones difíciles que no están bajo tu control, y ante la mezcla de emociones y pensamientos no es tarea fácil saber qué decir y cómo actuar en cada momento.

Una de las preguntas que planteas es cómo saber cuál es el momento de buscar ayuda…pues ese momento ha llegado. No es obligatorio que así sea, no es regla general el que todos los niños y niñas con acondroplasia necesiten ir al psicólogo. Lo que ocurre es que la condición de acondroplasia plantea una situación controvertida, en la que el niño o niña es diferente pero a la vez igual a los demás y necesita comprender en qué aspectos. Todos los niños necesitan tener parámetros con los que entender el mundo, un significado de las cosas y las vivencias, y entre todo esto, necesitan entender qué les ocurre a ellos.

Pienso que tu niña está viviendo la condición de acondroplasia como algo malo, traumático…  Evidentemente tiene que pasar por situaciones difíciles, visitas médicas, tratamientos, posibles operaciones, miradas indiscretas, etc., no pretendo minimizar esto. Simplemente transmitirte que si la niña o la familia viven esta circunstancia como una tragedia, ésta va a ser la forma en la que mire la vida, y el filtro por el que pasarán sus experiencias. Si esto fuera así, es posible que atribuya los obstáculos y dificultades que se encuentre a su condición, se culpabilice por ello y se sienta indefensa, pues no puede cambiar el hecho de tener acondroplasia. Además, bajo esta forma de interpretar su realidad, será más fácil que interiorice las devaluaciones y críticas de los demás, y esto haga que baje aún más su autoestima.

Es necesario ver la situación de otra manera, darle notas más positivas…y sé que no es fácil, pero es posible. Lo primero es revisar la forma en la que los padres y la familia ven la acondroplasia, y luego trabajar con la niña. Tiene que saber qué implica tener acondroplasia, pero también lo que no es: NO SIGNIFICA SER MENOS, NI TENER MENOS CAPACIDADES, NI MENOS HABILIDADES, etc.

Con todo esto, quisiera que se entienda que no podrás evitar que tu hija se enfrente a situaciones de desvalorización, pero lo que sí puedes hacer es ayudarla a interpretar de forma correcta lo que le pasa, y la actitud de los otros. Sí puedes entrenarla para que sepa defenderse y contestar cuando la ridiculicen. Sí puedes hacerle saber y sentir todo lo que vale y que es capaz de conseguir lo que se proponga. Intenta ser su apoyo pero nunca su limitación; a veces proteger demasiado también es limitar. Los niños no nacen con recursos para enfrentar las adversidades, sino que los van aprendiendo en el camino, si les enseñamos cómo.

Seguro que un profesional de la psicología puede guiarte de una forma más personalizada a afrontar esta situación.

Espero haberte ayudado.

Recibe un cordial saludo,

Silvana González Breme
Psicóloga col. Nº 18009


Silvana González Breme Mi�rcoles, 23 de Enero del 2013 01:10

Apreciado Pedro,

Antes que nada, disculpa el retraso en responderte. He estado con una gripe muy fuerte.

Por lo que explicas, si tu hija está recibiendo atención psicológica profesional, estoy segura de que esta persona que la atiende os recomendará la visita a un médico psiquiatra para que valore el cuadro de comportamientos que está manifestando tu hija.

La tensión y el sufrimiento emocional que implica la acondroplasia para la persona afectada, resultan mucho más intensos en  la etapa “larguísima” de los años de preadolescencia y adolescencia, en la que se encuentra tu hija, y que siempre resulta muy duro transitar.

Las situaciones de stress agudo sostenido pueden llevar a que se produzca un desequilibrio psíquico y emocional de la persona, de mayor o menor seriedad, pero que siempre requiere de atención médico-psiquiátrica. El médico valorará la necesidad, en el caso de tu hija, de administrar o no alguna medicación y durante cuánto tiempo.

Por lo que explicas, resulta imprescindible que tu hija reciba en estos momentos también atención médica especializada.

Mi recomendación es que lleves a tu hija a visita médica, cuanto antes mejor.

Si necesitas hacer alguna otra consulta, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Cordialmente,

 

Mª Luisa Ricart Yll

Servicio Psicología Aplicada UNED-GIRONA

972 212 600  -   605 592 641


Mª Luisa Ricart Yll Jueves, 01 de Marzo del 2012 11:53
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